Cosas absurdas, cosas inconfesables, malas pasadas de nuestro cerebro….tomadas prestadas del autor Milan Kundera, uno de mis favoritos por ser uno de los mejores conocedores del alma humana.

cuando perdemos oportunidades de decir…
Milan Kundera. El arte de la novela: “Dos seres solitarios, melancólicos, un hombre y una mujer, se encuentran en la casa de campo de Lévine. Se gustan el uno al otro y desean, secretamente, unir sus vidas. No esperan más que la oportunidad de encontrarse a solas un momento para decírselo. Por fin, un día, se encuentran sin testigos en un bosque donde han ido a buscar setas. Turbados, guardan silencio, sabiendo que ha llegado el momento y que no deben dejarlo escapar. Después de un largo silencio, la mujer, de pronto, “contra su voluntad, inesperadamente“, empieza a hablar de setas. Luego se produce otro silencio, el hombre busca las palabras para su declaración, pero, en lugar de hablar de amor, “debido a un impulso inesperado“, también él se pone a hablar de setas. En el camino de vuelta siguen hablando de setas, impotentes y desesperados, ya que nunca, lo saben muy bien, nunca se hablarán de amor.
Ya de regreso, el hombre se dice que no le ha hablado de amor por culpa de su mujer muerta, cuyo recuerdo no puede traicionar. Pero nosotros sabemos perfectamente: es una falsa razón que él invoca para consolarse. ¿Consolarse?. Sí. Pues uno se resigna a perder un amor si existe una razón. Pero no nos perdonaremos nunca el haberlo perdido sin razón alguna”

cuando odiamos al que queremos

Milan Kundera. El libro de la risa y el olvido. “QUE ES LA LÍTOST?. Lítost es una palabra checa intraducible a otros idiomas. Representa un sentimiento tan inmenso como un acordeón extendido, un sentimiento que es síntesis de muchos otros sentimientos: La tristeza, la compasión, los reproches y la nostalgia. La primera sílaba de esta palabra, si se pronuncia alargada por el acento, suena como la queja de un perro abandonado.
Pero en ciertas ocasiones, lítost tiene por el contrario un significado muy estrecho, particular, estricto y preciso como el filo de un cuchillo. Busco para él, también en vano, un símil en otras lenguas, aunque no soy capaz de imaginarme cómo puede alguien sin él comprender el alma humana.
Voy a dar un ejemplo: un estudiante nadaba con una estudiante en el río. La chica era una deportista y él en cambio era un nadador desastroso. No sabía contener la respiración bajo el agua, avanzaba despacio, con la cabeza tensa, estirada sobre la superficie. La chica lo amaba perdidamente y tenía tanto tacto que nadaba igual de despacio que él. Pero cuando la natación se acercaba a su fin quiso pagar rápidamente la deuda que tenía con sus aficiones deportivas y se lanzó con rápidas brazadas hacia la otra orilla. El estudiante intentó avanzar más rápido y tragó agua. Se sintió humillado, puesto en evidencia en su inferioridad física y sintió lítost. Recordó su infancia de niño enfermo, sin deportes y sin compañeros de juegos, bajo la vigilancia excesivamente preocupada de mamá, y se sintió desesperado por sí mismo y por su vida. Cuando volvían por el camino, atravesando el campo hacia la ciudad, no abrió la boca.Se sentía herido y humillado y tenía un deseo irresistible de pegarle. ¿Qué te pasa?, le preguntó, y él le reprochó que hubiera nadado hasta la orilla opuesta sabiendo que allí había remolinos, se lo había prohibido y hubiera podido ahogarse, y le dio una bofetada en la cara. La chica se echó a llorar y él, cuando vio sus lágrimas, se compadeció de ella, la abrazó y su lítost se esfumó.
¿Qué es entonces la lítost?. La lítost es un estado de padecimiento producido por la visión de la propia miseria puesta repentinamente en evidencia.
Uno de los remedios usuales contra la propia miseria es el amor. Porque aquel que es amado de un modo absoluto no puede ser miserable. Todos sus defectos son redimidos por la mirada mágica del amor, para la cual hasta la natación más antideportiva, con la cabeza estirada fuera del agua, se vuelve encantadora.
Lo absoluto del amor es en realidad el deseo de una identidad absoluta: el deseo de que la mujer amada nade igual de despacio y de que no tenga pasado alguno ni pueda ser feliz al recordarlo. Pero en cuanto la identidad absoluta se ve negada (la chica recuerda feliz su pasado o nada con rapidez), el amor se convierte en una fuente inagotable de este gran padecimiento que llamamos lítost.
Las personas que tienen una profunda experiencia sobre la imperfección generalizada de la gente están relativamente a salvo de los golpes de la lítost. La lítost es por tanto característica de la edad de la inexperiencia. Es una de las formas de la juventud.

cuando fingimos sentir
Milan Kundera. La inmortalidad. 
El homo sentimentalis no puede ser definido como un hombre que siente (porque todos sentimos), sino como un hombre que ha hecho un valor del sentimiento. A partir del momento en que el sentimiento se considera un valor, todo el mundo quiere sentir; y como a todos nos gusta jactarnos de nuestros valores, tenemos tendencia a mostrar nuestros sentimientos.
La transformación del sentimiento en valor se produjo en Europa ya a lo largo del siglo XII: Los trovadores que cantaban su inmensa pasión por una amada e inalcanzable señora les parecían tan admirables y hermosos a quienes los oían que todos querían, a semejanza de ellos, parecer víctimas de un indomable impulso del corazón.
Cuando murió su padre, Agnes tuvo que preparar la ceremonia fúnebre. Quería que el entierro fuera sin discursos y consistiera sólo en la audición del adagio de la décima sinfonía de Mahler, que le gustaba particularmente a su padre. Pero era una música terriblemente triste y Agnes tenía miedo de no ser  capaz de contener las lágrimas durante la ceremonia. Le parecía insoportable sollozar delante de la gente y por eso puso el disco del adagio en el tocadiscos y lo escuchó. Por primera vez, por segunda vez, por tercera vez. Aquella música le recordaba a su padre y ella lloraba. Pero cuando el adagio sonó por octava vez, por novena vez, el poder de la música había perdido su filo; cuando hizo sonar el disco por decimotercera vez, no le emocionó más que si hubiera oído el himno nacional paraguayo. Gracias a aquel entrenamiento consiguió no llorar durante el entierro.
Es parte de la definición del sentimiento el que nazca en nosotros sin nuestra voluntad, frecuentemente contra nuestra voluntad. En cuanto queremos sentir, el sentimiento no es sentimiento, sino una imitación del sentimiento, su exhibición. A lo cual suele denominarse histeria. Por el homo sentimentalis (es decir, el hombre que ha hecho del sentimiento un valor), es en realidad lo mismo que el homo hystericus.



 Posted by at 10:11
Facebook Iconfacebook like button