Para quien tenga un diagnóstico de depresión endógena.

Para quien esté en tratamiento farmacológico reciente o excesivo por alguna crisis aguda o acontecimiento estresante o traumático desde el cual no hayan pasado más de dos o tres meses.

Cualquier otra circunstancia donde la capacidad de concentración se halle  excesivamente mermada.

Quien no esté en una fase de relativa tranquilidad o fortaleza física que le permita soportar ciertos picos o altibajos emocionales que con frecuencia se dan en este tipo de tratamientos de corte emocional.

Para quien no quiera mirar a sus problemas de frente.

Para quien tenga la filosofía de “es mejor no tocar”.

 Posted by at 13:21
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